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domingo, 20 de junio de 2010

Editorial 3 de 2010

La mujer de… (Marcelo Rubens Paiva)

No podía creer lo que veía, era otra… me preguntaba ¿es o no es? Colorada, como encendida… pero era ella, estaba seguro… la mujer de Pelai del barrio Ministerio como le gusta decir a Marianito.
Bueno… no tiene nada de malo. Hoy en día todo el mundo tiene el color de pelo que quiere, y otras cosas también… no solo por el color también el tamaño… entonces ¿por qué asombrarme?
La llamé y se dio vuelta, me reconoció y nos saludamos:
-Estás distinta, casi no te reconozco…
-Y sí, hice unos cambios…
-¿Y Pelai?
- Bueno, ahí está; su trabajo, el club de sus amores, los chicos… Ah! tengo algo muy bueno para vos, creo que lo tengo acá en la cartera…
Me da un papel arrugado con un título que dice “La mujer de…”, lo guardé, aunque no resistí y comencé a leer.
"La mujer de 14 es adolescente. Enamorada de los padres, tíos y abuelos. Del perro, de los profesores y amigas, del creo y del jardín, de la almohada suave, del helado de frutilla y el esmalte rosa.
La mujer de 18 ya no está enamorada del chico de su escuela. Muy pendejo. Le gusta beber y bailar y está muerta por un guitarrista. Va a todos los shows de la banda de él y se sabe todas las letras. Pero el músico, siempre borracho, se acuesta con ella y se duerme. También se acuesta con otras. Nadie es de nadie. Ella se pregunta si con las otras es más cariñoso. Usa esmalte púrpura.
La mujer de 19 se siente muy atraída por el socio de su padre, cosa que la deja perpleja porque lo conoce desde que era pequeña. Siente atracción especial por muchos hombres, quiere provocarlos, seducirlos sin culpa, pero no es pasión, es atracción por la vida y mucho placer por la reacción que provoca en los hombres. Ella ama la pasión y el poder.
La mujer de 21 besa a todo el mundo. Seduce a todo el mundo. Quiere viajar con todo el mundo, conocer todas las tribus, bailar todas las músicas, comer todas las comidas, beber. Tiene sexo con el socio del padre que tiene 30 años más que ella. Pasa días escuchando a Billie Holiday.
A los 22, su hobbie es provocarlo cuando él y su mujer comen en la casa de sus padres. Y ¿qué hace? Absolutamente nada. No habla. No mira. No come. Como una niña enojada. Lo deja porque él la llama nena malcriada.
La mujer de 23 descubre que siente por un arquitecto adulto más de lo que sintió nunca por todos los hombres anteriores. Está insegura, piensa que es tonta. Sale con él. Se vuelve celosa. Sufre todo el tiempo. Cree que lo ama, pero ¿eso es amor? Duda…
Después de este amor intenso, con idas y vueltas, la mujer de 26 se separa. Nadie le dijo que el amor trae dolor. Se queda sola un tiempo. Sale con amigas. Va a bailar. Está apasionada por su trabajo. Ahora es su prioridad. A los 27 vuelve con el arquitecto pero no descarta otros. Especialmente el hermano de su jefe, un cliente casado, el ex de una amiga y el amigo de 18 años de su hermana más chica.
La mujer de 28 se apasiona por un tipo que hace cine, con el que tiene afinidad y química. Se pelea con los otros. Asciende en el trabajo. Gana más. Sale con el cineasta. El tipo hizo tres cortos y está por filmar su primer largo que también escribió. La mujer de 29 por primera vez en la vida encontró un tipo con el que quiere casarse, el cineasta, y está insegura. Por eso vuelve a salir con el arquitecto. Sale con los dos. En vísperas de Navidad se pelea con ambos y viaja sola a Bahía con una pila de libros.
A la mujer de 30 ya no le apasiona nadie. Quiere terminar la maestría y pasar un tiempo en Barcelona. No quiere casarse ni tener hijos.
La mujer de 31 se cansa de ser extranjera y regresa a Brasil. Vuelve sola, alquila un departamento. Sabe que lo ideal es un tipo bueno, que le dé seguridad y que sea buen padre. Lo llama al arquitecto, que largó la arquitectura y ahora trabaja con el padre. Lo seduce, él se deja llevar. Los amigos le recriminan ¿de nuevo…? Nada oficial, él se muda con ella.
La mujer de 32 muere por su hijo que acaba de nacer. Lo más bonito del mundo. Descubre que casarse es difícil. Es insistir en un proyecto contra el que golpean mil tentaciones. No va al estreno de la película de su ex.
La mujer de 33 está muy bien en el trabajo, tiene niñera y el marido es tan dedicado al nene que hasta le da celos. No tiene buena vida sexual.
La mujer de 34 se enamora de su nuevo hijo, el segundo. Una belleza. La pareja compra un plasma enorme con un terrible equipo de sonido. Invitan a amigos. El cocina, sabe de vinos. Piensan en construir una pileta para los niños en el jardín.
La mujer de 36 se pregunta si todavía quiere a su marido buenito. Sueña con otros hombres, sueños eróticos, locos y sin sentido. La mujer de 37 tiene una vida rutinaria: casa, trabajo, hijos, marido, gimnasio, padres enfermos y curso de mitología. Comienza a ir sola al cine por la tarde. Enloquece cuando se ve en el personaje de la segunda película de su ex el cineasta. ¡La trama es sobre ella! El tampoco la olvidó. Sale del cine y lo llama. Para su sorpresa él atiende y conserva la voz ronca que le hace acelerar el corazón. Le dice que quiere verla ahora. En lugar de ir, decide hacer terapia.
La mujer de 40 despierta una tarde lluvia y encuentra al marido en la sala con tres valijas: “Tenemos que hablar” dice él y le cuenta que está enamorado de una azafata de TAM y que se muda con ella. Mientras él relata los motivos, ella piensa: ¿por qué no de Bristish o Air France?.
La mujer de 42 sale con amigas a beber y bailar. Va a boliches de gente joven, sale con pendejos: un escritor bisexual de 25, un DJ danés todo tatuado, un judío que toca salsa en un bar cubano.
A los 43 reencuentra al amante cineasta en un café. Él va camino a Cannes con su tercer film. Toman 4 cafés. Hablan de las películas de la década. Al final, él le pregunta por qué lo dejó. Piden la cuenta y van a un hotel. Dos días después se van a Cannes. Ella se divierte con el glamour de la ciudad, con la atención que les dan, y con el charme y la gentileza de su ex. Pero su tercer largo le parece una porquería, a tal punto que se toma el avión de regreso a Brasil.
El cineasta sonríe cuando le entregan la nota junto con un champagne y flores. Ella le pide disculpas, afirma que ése no es su mundo, que le encantó la invitación, que Francia es lo más, pero que regresa a su vida y sus hijos. Él sabe que no le gustó la película. Regresa a Brasil y va directo a la casa de la mujer de 43 que ama. Abre la puerta un nene en un skate seguido de otro disfrazado de Batman. Ella no sabe qué decir y él le da una pila de recortes de todo el mundo donde destrozan su tercera película. Ella se ríe y le presenta a sus hijos. La mesa está puesta. La mujer de 43 mira al cineasta de tres largos y le dice que coma con ellos…"

Sorprendido… debido a que casi era su edad, le pregunté:
-Y todo esto te pasó?
-No, por qué?
-Es que estás tan distinta?
-Es el pelo nada más, no te preocupes… a propósito: ¿cuándo viene Collar a cenar?; avísame y preparo algo… si. Me voy que estoy apurada.
-Bueno nos llamamos.
Y ahí me quedé…

Editorial 2 de 2010

Dijo… “al lector no hay que soltarlo”
Parece que ha cumplido y en exceso su premisa, ansioso por tender un puente entre ciertas personas y convencer que la gente sobre la que escribe -en apariencia tan distante de los lectores- tienen mucho que ver con ellos …y eso es lo que me gusta… contaba hace poco tiempo John Carlin, autor de “El factor humano” su libro sobre los esfuerzos que realizó Nelson Mandela por buscar la paz social en Sudáfrica.
Su semejanza con Ryszard Kapuscinski es notable, por ejemplo estuvo en Malasia y Bangladesh para escribir una crónica sobre una minoría musulmana en Birmania (Myanmar), gente que nadie conoce y que para él es la más triste del mundo. Esclavizada y perseguida por un implacable régimen militar huyen a un país terriblemente pobre como Bangladesh y de allí en unos barcos recorren 1.500km para intentar llegar a Malasia… y unos llegan, a otros los atrapan los soldados y van presos, les pegan o los abandonan en alta mar en barcos sin motor…
Le preguntaron cómo hacía para que el lector se interese por semejante tema. y el contó que era consciente de la dificultad, un texto sobre gente de la que nunca ha oído hablar, pero que sentía una gran responsabilidad respecto de quienes le contaron sus historias.
Explicó que en una oportunidad preguntó a uno de ellos por qué no luchaban contra el régimen en Birmania y le contestaron “…esta es nuestra lucha, hablar con usted para que el mundo sepa lo que ocurre…” nunca le habían dado una explicación tan simple de cuál era la razón profunda de su trabajo.
Apenas un granito de arena, pero cuando más granitos haya mejor… un granito para considerar a los grandes personajes de la historia, aquellos que unen, porque los políticos más comunes generan enfrentamientos, los grandes de veras son los que concilian lo que parecía irreconciliable.
Mandela es el más claro de los ejemplos, tender un puente entre blancos y negros después de 27 años de cárcel, lo que significó el principio del fin para el régimen del apartheid.
Cuando le preguntan por Kapuscinski dice que hizo un trabajo literario, tuvo una visión muy amplia de los hechos que narró, dio una sensación de que en el periodismo no hay límites cuando se sabe traspasarlos “…pero su mayor virtud es que da gusto leerlo…”, es cierto, la historia que alguien tiene puede ser maravillosa, sin embargo, si no se escribe de manera que permita agarrar al lector y no soltarlo hasta el final, no tiene sentido alguno.
Ambos recorrieron Africa, Kapu durante treinta años, Carlin quizá un poco menos. Un continente con 55 países, todo un océano, un planeta aparte y su conclusión: sólo por una convención reduccionista, por comodidad, decimos AFRICA. En la realidad salvo por el nombre geofráfico, "África no existe”
Él tuvo una historia importante y valiosa y supo contarla claro… este jueves 11 se cumplen 20 años desde que Nelson Mandela recuperó su libertad, para ser luego con enorme justicia Premio Nobel de la Paz.

Editorial 1 de 2010

2010… por fin, aunque nada que ver con la película

¡Qué alegría, qué encuentro…! Todo el mes en una dulce espera, ansiosos… Cada una de las parejas preguntaron durante este tiempo alguna vez… ¿se puede saber en qué pensás…? Y la misma respuesta …nada, nada, no te preocupes… y por dentro la pregunta ¿y en qué voy a pensar…? en Collar, los lunes de 8 a 9, por la 91.7 y después a lo del Negro… a reírnos, a ser felices… ¿y el programa?, ¿cómo salió? ¿Y el que viene?... Y así todos los lunes.
Sucedió al fin, un llamado por acá, un mail por allá… el lunes en lo del soldado… asadito, comenzaba Collar…, porque había que ir a charlar sobre el programa, otra vez juntos, los tres y se sumó ahora con menos inconvenientes Anónimo que vuelve con todo… 8 y 30 hs. del histórico lunes 25 y allí nos encontramos puntuales…
La reunión se realizaba en la casa del recién ascendido a general Sr. Negro con su agregado Vetuka y entonces con el horario no se jode… entramos, nos abrazamos al grito de ¡volvió Collar y …estamos vivos…! que se festeja también… y por supuesto vino el primer brindis, aunque cortito, debido a que una leve sospecha existía porque sobre una mesita que se encontraba antes del quincho en un lugar fresco y con cuatro sillitas enfrentadas hacia ella se encontraba apoyada una notebook…
Así fue que, luego del brindis -el primero del resto- el General nos invitó a sentarnos frente a la compu… una vez allí él ocupó el rol pedagógico conduciendo el ratón con pasmosa habilidad, a su lado Anónimo, detrás con las tizas en la mano Marianito y yo…
La clase fue “hoy inauguración del blog de Collar” y nuestra introducción al mismo… para esto tuvo una artillería -todo muy castrense por supuesto- de ingresos y egresos que nos confundieron a todos, pero luego recordó como es su costumbre… todo.
Y allí comenzó la verdadera clase.
Entonces quedamos registrados, cada uno con su cuenta y lo cierto es que él ahora puede ingresar a nuestros correos sin problema alguno debido a que conoce cada una de nuestras claves, desde que, en momento alguno cuando las solicitaba desviaba su marida hacia el costado… como un buen empleado de banco por ejemplo… en síntesis puede escribir cualquier barbaridad en el blog a nuestro nombre… aunque lo conocemos incapaz de hacer algo semejante.
Y además… Anónimo entendió y el profe por supuesto, pero la última fila conformada por Marianito Caballasca y Cirilo Tamayo (quien habla), nada de nada, hoy a una semana todavía ninguno de los dos pudo ingresar, una vergüenza.
Después vino lo mejor, más vino, cerveza, champagne, asadito, provoleta, chinchulines, ensaladas y helado… todo y mas champagne… hasta que alguien nombró a Alfonsín… y ustedes saben qué pasa, pero entre nosotros nada más que un intercambio de opiniones, eso es todo.
Y Collar fundido en un gran abrazo para comenzar el año.
Algo para aclarar acerca de mi amistad con Marianito tiene que ver con que todos los lunes desde hace cerca de dos años… comemos carne de cerdo, luego… en nuestro intercambio epistolar nos despedimos con ¡abrazo!, ¡lo extrañé! o ¡lo quiero mucho…! pienso que conviene decirle a los oyentes que no somos gays -que no tendría nada de malo- pero como ahora parece que la carne de cerdo es afrodisíaca y puede ser… si es como dice la presidente, porque ya no se la ve tan crispada, ¿no?
¿Y el programa de hoy? Bien, sin el Sr. Negro, nos prometimos hacer algo tranquilo, espontáneo, quizá recordar el reciente fallecimiento de Salinger quien fuera invitado de Collar en el último año, un confuso 2009 por la pérdida de dos referentes de la etapa fundacional de la democracia y por qué no, a encontrar ciertas semejanzas entre aquellos padecimientos de la libertad y el estado actual de la justicia, la equidad social, la credibilidad de las instituciones y otras para transformar un País en Nación… también contarles nuestras lecturas de verano o anécdotas, y hasta quizás un mail donde Marianito me dice que se emocionó al recordarme a través de un libro que hoy ya es película y parece candidata a un OSCAR.

viernes, 18 de junio de 2010

Blanca Luz Brum


Los poemas de Blanca Luz Brum reflejan un mundo interior intenso, donde la justicia social aparece como un signo constante. El amor, la ausencia y el dolor acompañan los himnos a la revolución que estas mujeres cantan:

La united Press

anuncia los últimos fusilamientos

las ciudades civilizadas

hacen crujir las horas

las cabezas de los decapitados

tienen los ojos vueltos

hacia Rusia.

Sacco y Vanzetti

trágica rosa de los vientos

giran hacia los cuatro puntos cardinales

de la Revolución

los hermanos del bosque

se esparcen por el mundo

¿no oís cantar las balalaikas?

Varios son los poemas que se publican de Blanca Luz Brum, como “Fuerza”, donde expresa una profunda congoja maternal:

alma estás triste

como las tumbas hundidas por las lluvias

con las cruces tumbadas contra el suelo

y un deseo tremendo de perderte

pero yo

yo que he creído que he cortado el viento

que he tenido la verdad y la fuerza

como un filo en los dientes

y te he parido a ti ¡oh hijo!

te arrancaré llevándote

en las palmas de mis manos

en el medio mismo de mis ojos

contra el sol

contra la oscuridad

contra el daño

contra lo incierto

contra la vida

contra la muerte

¡alma por camino de Dios!

(Tomado de http://vsites.unb.br/ih/his/gefem/labrys11/peru/sara1.htm)

domingo, 16 de mayo de 2010

Minicuentos o la novela policial más corta de la historia. Julián Axat

1.
Deslumbrado se miró al espejo, y vio aparecer a la comadreja que vivía en el patio.

2.
Escribió en su testamento: “Mi amor, quiero que me entierren debajo de la Hortensia, al lado de la medianera que linda con la Sra. Rosinda”.

3.
Pidió expresamente que lo enterraran en ese cementerio donde (se rumoreaba) se practicaba necrofilia.

4.
Al acercarse al cadáver vio que en la pupila se reflejaba un cuchillo, entonces lo sacó y lo mató.

5.
Marcos tiraba del hilo al que estaba atado el dedo trozado, ya sin la alianza”.

6.
Sacó un papel y limpió el cuchillo bañado de sangre marrón

7.
Molesto se sacó la piedrita del zapato, con su mano la llevó a la luz y vio tallada la cara de dios.

8.
La partitura ingresó al estómago y se desintegró

Lo mismo que ellos buscaron. Julián Axat

1

Recorre con la yema del dedo pulgar la guía de Gran Buenos Aires. Letra F. Felir, Feller, Frei, Freyre…. Pero su dedo retrocede, se detiene a media página, Feligrano Agencia: Investigaciones, parejas, seguimientos, etc. Llama al número que allí figura. Atiende una voz: “…esta es la agencia de investig…”; de repente la grabación se corta e interrumpe la misma voz: “Agencia…”. El encuentro se fija para esa misma tarde en una oficina céntrica de la ciudad de La Plata.

2

- Hace más de treinta años, un familiar mío compró un terreno en la localidad de San Vicente; pero luego, por razones de trabajo de ese entonces tuvo que mudarse. Pocos años después falleció. Al principio la casa estuvo deshabitada, mas tarde fue ocupada por una persona del barrio…
- Bien… y cuál es el problema.
Desplegó un papel sobre la mesa, y lo leyó en vos alta: Son cuatro lotes de 16 x 47 metros, números 10, 11, 24 y 25. Nomenclatura catastral: circunscripción I, sección B, quinta 40, fracción. II, parcelas 9, 8, 29 y 28 respectivamente. El 23 dic 76 los compró Norberto Pedro Freyre, según escritura 583 del Registro de la Propiedad de San Vicente. Intervino escribana Laura del Cármen Santoro de López. La compra fue registrada en la dirección provincial del registro de la propiedad el 1 mar 77 bajo el número 53.793 en la matrícula 25.218/21 del partido de San Vicente.
- Le reitero, no entiendo cuál es el problema…
- El problema es que no coincide el nombre que figura como comprador con el nombre de mi familiar. Pero por sus propias palabras de hace ya muchos años, yo sé bien que fue él quien compró esos terrenos.
- ¿Quién es entonces el tal Norberto Pedro Freyre?

3

Detuvo el auto justo en la esquina de la calle Guerrico. Bajó lentamente el vidrio del asiento del acompañante y encendió un cigarrillo. Treinta minutos. Nadie. Al fin, pudo ver a un hombre bajito, canoso, con anteojos gruesos salir a pié y a toda prisa de la casa. Esperó veinte minutos más y se dispuso a bajar. Se acercó a la casa, los árboles la rodeaban, por la brisa que le pegaba en el rostro sintió la cercanía del río. Tocó la puerta, una, dos, cinco veces. Sacó un manojo de llaves y las probó una por una hasta que la puerta cedió.
La casa estaba bastante ordenada; el olor a sus pies de una alfombra húmeda y el papel rancio lo invadía todo. Enseguida recordó sus tiempos de oficina cuando le tocaba bajar al subsuelo del archivo y desempolvar expedientes criminales. Había allí sólo dos ventanas con las persianas bajas que debían comunicar con un patio interno. Cantidades de libros estaban acomodados en las paredes sobre tablones, diarios y revistas de todas las fechas apiladas en las esquinas, y al final de un pasillo que conducía a un baño, una pizarra de corcho clavada con anotaciones en papel recortadas. Se detuvo especialmente en un garabato que pudo descifrar: “Revisar Sesión del día 25 de Marzo de 1977, ver casilla 7 del Sótano”.
Pensó en la palabra sótano varias veces, porque quien está acostumbrado a las pesquisas sabe que la resonancia extraña de una palabra, devela de inmediato un misterio. Por eso ahora sus pies sonaban distintos al moverse: sótano, sótano… el repiqueteo de sus movimientos pasaba a ser hueco. Sótano. La clave. Levantó la alfombra húmeda y vió lo que suponía, las ranuras de una puerta. Sacó la navaja y levantó la tapa suavemente. Pudo ver los primeros escalones de una escalerita bastante precaria que se la tragaba la oscuridad.


4

- Lo único que puedo decirle es que Norberto Pedro Freyre existe y vive en esa casa.
- Imposible, estoy seguro que esa casa fue comprada por mi familiar, tengo un testigo que allí ha vivido y así puede demostrarlo.
- Mire, usted piense lo que quiera, usted me pagó para que yo le averigüe y esto es lo que yo he averiguado. Allí vive una persona con el nombre de Norberto Pedro Freyre y de acuerdo a la edad que figura en los datos de la partida catastral que me ha brindado, coincide con la edad de su habitante. Pero hay algo más…
- Dígame por favor.
- La persona que allí vive escribe y conserva guardado en el sótano un archivo con documentación muy extraña. Yo conozco de archivos y le aseguro que esta persona conoce muy bien del tema...
- ¿Qué clase de archivos?
- Le traje esto para que usted tenga, en una de esas puede interpretarlo.

Feligrano hace entrega de una hoja doblada y amarillenta; el cliente la toma entre sus dedos temblorosos, como si estuviera dudando se queda unos minutos con sus ojos extraviados en algún punto, hasta que la abre y lee en voz alta: “que nuestros hijos no busquen en nosotros, que ellos busquen –a su manera– lo mismo que nosotros buscamos”. Norberto Pedro Freire.

5

- Esto es una estupidez… eso fue escrito por mi familiar, no tengo ninguna duda.
- Tómelo como quiera, el trabajo está hecho.
- ¿Y cómo sabe que Freire es Freire?
- Muy simple, me entrevisté con la escribana del lugar, Carmen Santoro de López.
- ¡Es un impostor, no se da cuenta! Freire desapareció en la ESMA en 1977…
- …. No se da cuenta usted que me ha ocultado un dato fundamental desde un inicio.
- Eso es problema mío, a usted no le interesa ese tema…
- Mire, aquí hay muchas cosas que no encajan y yo las presumo sólo, le aconsejo que por el tema de la propiedad vaya a ver a la justicia; el resto me parece se trata de un asunto literario bastante complejo, un secreto muy bien guardado que podría cambiar muchas cosas de este país…
- Me imagino que usted fue policía en aquellos años… no tendría que haber confiado en un viejo represor; además, qué sabe usted de literatura…

El globo de Felisberto

El Globo de Felisberto
Felisberto escapa de Africa en un gran globo aerostático. No sabemos si del continente o de su esposa la espia soviética.. De pronto le dice a Paspartou:
-Prende la Spika que son las 21 y comienza mi programa favorito.
Rápidamente su sirviente trata de sintonizar con la ruedita gastada la 91.7, dificil tarea en las alturas oceánicas, hasta que finalmente lo logra. Lo logré jefe.
Allí está la voz cadenciosa del editorialista. Qué bien que lee y que lindo lo que escribe, dice Felis.
Ojalá que hoy hable anónimo. Ese muchacho me inspira para crear mis cuentos fantásticos. Lovecraft piensa lo mismo, le comenta a Paspartou. Vez pasada, tomando unos vinos con él y Matías Behety en un bar de la estación comentábamos que, gracias a lo que esos muchachos leen, jueves tras jueves, nosotros encontramos motivos bastante para desarrollar nuestras ficciones, en particular las reflexiones de Anonimo. Poe no piensa lo mismo. El necesita cosas menos fantásticas. Duda de la realidad de algunos de los relatos de esos jóvenes. Le parecen exageradamente novelescos. De pronto, el globo comienza a perder altura y se alcanza a ver una nube de humo gris sobre las aguas del lago. Por lo bajo, suena en la Spika el tema que Mercenario comenta y grita: -quién ha sido el imbécil que prendió esa bengala?
El globo se pierde entre la humareda. Cuando despierta, se encuentra en Guatemala y puede ver que el dinosaurio no se ha movido de allí.
Fin