el fundador: JULIAN AXAT
el jefe: MARIANO MAFFIA
el bicho: RODOLFO SECCO
el negro: GABRIEL SAGASTUME
columna de arte: ANONIMO

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miércoles, 16 de febrero de 2011

El sueño de Bicho


III
De regalo de reyes recibí mail del Jefe retándome, por supuesto, siempre lo mismo debido a que soy muy demandante según sus palabras, la traducción es un hombre sensible con sus amigos… simplemente no recibía noticias desde fin de año y pregunté qué pasaba que nadie escribía… nada, nada… como dice Jelinek quería saber algo nada más…
En cambio el Negro un fenómeno, tituló: hola amigo! con énfasis, que lindo, por eso fue que a él le mandé unas pocas líneas que había almacenado desde mi llegada a Gesell.
Pero el Jefe te mata… como será que recién hoy 11 de enero escribo esto, que como dice Huguito Sanchez Girondo “llega un momento en que aspiramos a escribir algo peor” y esa es mi fuente de inspiración… sí, tratar de hacer algo malísimo y que no le importe a nadie, me tengo que convencer de esto, para satisfacer a “El Jefe” y lo voy a lograr, llevará tiempo pero no importa, mientras pasa ese tiempo observo y observo y ustedes no se dan una idea todo lo que aprendo mientras espero…
Esperar les dije, muy bien… madrugada del día 12 de enero, aproximadamente las 4 de la madrugada, estaba con el Negro en un lugar que él me diría sin dudar: “el pozo…” aclaro que nunca oí hablar tanto de una guerra como la de Malvinas huelgan las palabras (como dice Marianito), los dos agazapados, más al costado “El Pesca”, mucho frío, llovía claro… cerca me dijeron que estaba Huguito con otros.
Los oficiales ya nos habían abandonado, cosa que no nos preocupaba, por qué? Bueno porque hubiese sido lo mismo o peor… Disparábamos con lo que había, no era mucho… lo cierto es que ellos se acercaban cada vez más y lo peor era que nos rodeaban o al menos eso parecía…
Había algo que me separaba de Malvinas… era la vegetación, que lo hacía un lugar selvático, no parecía Malvinas… pero era una guerra, de eso estoy muy seguro… aunque todo era más parecido a aquél lugar que describía Conrad en El Corazón de las Tinieblas porque hasta el río estaba y nosotros teníamos como misión navegar por él pero no supe hasta que lugar…
En realidad, faltaba el Coronel Kurtz ya que les hablo de Conrad, estaba en Apocalipsis Now… lo cierto fue que un momento El Pesca gritó ¡cuidado granada! Y ví como el Negro se tiró hacia la izquierda y claro… hice lo mismo aunque a la derecha, no sé que le pasó a él, mi frente pegó contra un vidrio por suerte biselado que cumplía otra misión, la de mesa de luz, quedé arrodillado y podía contar una a una las gotas de sangre que caían sobre el piso, unas cuantas porque inmediatamente la chica que me cuida mostró una cara de preocupación más que interesante…
Tardé un rato en reaccionar, me levanté y fuimos al baño a lavar la herida, pensamos en ir al Hospital pero desistimos, era tarde y a la hora comenzó a parar el sangrado…
Al otro día me preguntaba por qué no podía haber soñado que tomaba unas cervezas con Marianito mientras concilia todos los conflictos que se plantean a diario, en lugar de acordarme del Negro y sus amigos vetukas…
Sin embargo, ahora sí, tengo una herida de guerra… sí la cicatriz, más el testimonio de El Pesca, Huguito “El Poeta” y el Negro, acredito que estuve en las islas y después con la indemnización, pensión y otras yerbas… a vivir la vida!

lunes, 31 de enero de 2011

En algunas ocasiones el silencio será lo peor y en otras...?

“…y en la luz desnuda ví
Diez mil personas, quizás más.
Gente hablando sin conversar,
Gente oyendo sin escuchar.
Gente escribiendo canciones que las voces jamás compartirán
Y nadie osó molestar a los sonidos del silencio…”

El silencio
JUAN JOSÉ MILLÁS

Recibí un sobre sin remitente con un montón de pelos cortos y duros, como los de las cejas, en su interior. Tuve miedo porque las partes del cuerpo asustan más que el cuerpo entero. Esto fue un lunes, creo. El viernes de la misma semana, cuando firmaba ejemplares de mi última novela en una librería, se acercó una señora que me pareció rara sin saber por qué. Lo averigüé enseguida: llevaba las cejas completamente depiladas. Me puse en guardia, claro, por si se tratara de la loca que me había hecho llegar aquel regalo, pero ni hizo ni dijo nada sospechoso. A la semana siguiente recibí un sobre con fragmentos de uñas. Tuve miedo de nuevo por las razones señaladas más arriba.
Poco después, firmando libros en otro establecimiento, una mano con las uñas exageradamente cortas depositó un ejemplar sobre la mesa. Al levantar la cabeza, comprobé que la mano sin uñas pertenecía a la señora de las cejas depiladas, que tampoco en esta ocasión se portó de forma sospechosa. Durante los siguientes días abrí el correo con aprensión, por si me llegara una oreja, un dedo, un diente, un ojo de cristal... No hubo nada, lo que fue en parte un alivio y en parte una decepción. Me molestaba que la historia acabara así, inconclusa, como la mayoría de las historias reales. Entonces, pasados unos meses, cuando ya había olvidado el incidente, estaba tomándome el gin-tonic de media tarde en la barra de un bar, cuando se sentó a mi lado la señora de las cejas depiladas y las uñas cortas, que se había dejado crecer las unas y las otras. Me preguntó si tenía un cigarrillo y le dije que no. Me pidió la hora y le di una cualquiera, la primera que me vino a la cabeza. Molesta, se levantó y se fue. A los pocos días recibí un sobre en cuyo interior no había uñas ni cejas, no había nada. Y entonces sí que pasé miedo de verdad. El silencio es lo peor.

domingo, 16 de enero de 2011

El amigo "Chiquito Ponce" nos hace un buen regalo para compartir con García Lorca y su "Medio pan y un libro"

....Soy un hombre leyendo. Desde los ochos años, bajo cualquier circunstancia, en todo lugar. Me veo leyendo novelas de aventuras de la colección Robin Hood –tapa de cartón amarillo e ilustración acorde-, escondiéndome bajo las sabanas con una linterna y un libro abierto, después de que mis padres me pidieran que apagara la luz. Leo en una plaza, en un cuarto de hotel, en un tren, en un ómnibus, en un aeropuerto, en un barco, en una biblioteca. De pie, sentado, tumbado. A las seis de la mañana en un bar. Al mediodía en la terraza de un restaurante, a la noche a la luz de una vela. Mientras trabajo como vendedor en una tienda de camas y colchones. En un estadio de fútbol. En un automóvil. En la favela A Rocinha y en el Hotel Radisson de México D. F. ¿En qué ciudades he leído en los últimos doce meses? Buenos Aires, La Plata, París, Rennes, Saint-Jacques, Lyon, Marsella, Aix-en-Provence, Le Horps, Perpiñán, Boston, Nueva York, Lille, Villeneuve d’Ascq. He leído comiendo, cuidando a mis hijos, en el baño, en la computadora, tomando mate o café, cayendo en el sueño. He leído dormido. He leído soñando. También triste, preocupado, hastiado, y feliz, dicharachero, concentrado, de mal humor y muy cansado. En una época hacía jogging con un walkman, pero en lugar de música ponía cassettes de actores leyendo Agatha Christie, Marguerite Yourcenar, Colette. Leo el modo de empleo del papel higiénico en el baño, recetas de cocina, guías para el usuario, instrucciones para subir una escalera. Leo lo que tengo a mano, a vista de ojo. Aprendo malas palabras en baños públicos de Río de Janeiro, Berlín, Barcelona o Ámsterdam. Me compro libros en lenguas que no entiendo. Colecciono traducciones del Martín Fierro. Me peleo con amigos entrañables porque no nos gustan los mismos autores. Me desespero porque mis hijos no leen. Escribo resúmenes de novelas en la escuela primaria y les resumo las obras completas de Borges a mis estudiantes. Si veo que un colega ha dejado un libro dado vuelta en un escritorio, en medio de una reunión, no puedo evitar el darlo vuelta para leer el título. Visito ciudades maravillosas y siempre me encierro por lo menos una vez en una librería. Recorro estantes de majestuosas y de polvorientas bibliotecas públicas de barrio y de bibliotecas de, cuando visito a un amigo examino los libros alineados en salones, pasillos, cuartos de baño. Hurgo en revisteros. Duermo en casa de amigos, donde jamás abriría un cajón o el botiquín de primeros auxilios, pero me resulta imposible resistir a la tentación de estudiar los lomos de los libros, de hojear páginas de lenguas incomprensibles. Estoy escribiendo estas líneas y suena el teléfono a las 8h 05 para pedirme precisiones sobre mi dirección porque me llega un paquete de libros de México con mi última novela. Encuentro en librerías de viejo joyas de bibliófilo que dormían a la espera de que alguien las descubriera. Hago estadísticas mentales sobre el porcentaje de lectores rumbo al trabajo matinal en el métro de París, en el subte de Buenos Aires, en el metro de Madrid. Durante años me creí un bicho medio raro, un fenómeno extraño, pero con el tiempo me di cuenta que los lectores formamos parte de una sociedad secreta, de la que no se conoce el número exacto de miembros ni el grado de compromiso, cuyos miembros ignoran su mutua existencia –cuidado: tu vecino, tu futura novia, tu hijo y hasta tu peor enemigo pueden integrarla-, pero que están repartidos en los mil rincones del vasto mundo. Los libros me han hecho descubrir la magia de las palabras, la furiosa ternura de la imaginación y, sobre todo, me han enseñado a amar la vida, la verdadera. “AUTORRETRATO” de Néstor Ponce


* Néstor Ponce (Argentina, 1955) ha cultivado la novela, el cuento, la poesía y el ensayo. Con su primera novela, El intérprete (1998), obtuvo el premio del Fondo Nacional de las Artes de Argentina y está en curso de traducción al alemán. Una vaca ya pronto serás (2006), premio Internacional de Narrativa Siglo XXI de México, va a ser reeditada en octubre próximo por Arte y Literatura en Cuba. La bestia de las diagonales (1999) ha sido traducida al francés (2006). Y su última novela, Azote, apareció en el 2008 en México. El próximo año publicará en Argentina un libro de poemas, Desapariencia no engaña, y en francés su relato corto Tandil, la pierre mouvante, con fotografías de Martín Herralde. También ha trabajado como traductor y periodista. En la actualidad es catedrático de Literatura y Civilización Hispanoamericana en la Universidad de Rennes 2 (Francia), donde dirige el Laboratorio Interdisciplinario de Investigaciones sobre las Américas.

lunes, 10 de enero de 2011

Fuiste invitada de Collar, divertiste e hiciste cantar a nuestros hijos y con seguridad a generaciones venideras, con un brujito en gulubu, desde Pehuajó en Tortuga... qué mala noticia! nosotros te recordamos cantando "Mírenme, soy feliz,entre las hojas que cantan, cuando atraviesa el jardín, el viento en monopatín..." Gracias María Elena.

domingo, 9 de enero de 2011

Hola Soy Bicho, e intento colgar algo ....

martes, 28 de diciembre de 2010

FELICIDADES!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

A TODOS LOS OYENTES Y LECTORES DE COLLAR DE PERLAS, MUCHAS FELICIDADES Y QUE EL PROXIMO AÑO NOS ENCUENTRE NUEVAMENTE.

martes, 21 de diciembre de 2010

Editorial 20/12/10 El orden

Formidable cena tuvimos el lunes pasado con el Sr. Negro, con postre que compartimos y todo, imagine Jefe dos cucharitas y un delicioso mousse de chocolate en el centro de la mesa…
De más está decir que nuestra pareja es una de esas feliz que se ven pocas, por ejemplo muchas cenaron rápido y sin hablar, en cambio, a nosotros se nos hizo tardísimo y no le digo que volvimos caminando de la mano bajo un cielo estrellado, porque no fue así por el cansancio claro…
De todo lo que hablamos no le voy a contar porque a quién le interesa, no?
Sin embargo convencidos que vivimos en gran desorden, hablamos del orden, esa palabrita que está en tela de juicio hoy por hoy, me refiero a si es de derecha o de izquierda, sí algo muy loco como dicen los chicos…
Bueno al otro día repase aquella cosa y recordé inmediatamente el orden en el que crecí, sobretodo en aquél con el que vivamos en casa con el paterfamilia, esto es: el abuelo, ni siquiera daba una orden, el decía el pán… y alguien iba a la panadería, está la comida… y nos sentábamos a comer… me preguntaba si esto me habrá dejado alguna secuela y la verdad es que sin duda la psicología encontraría alguna, pero no me arrepiento de haberme desarrollado con ese orden, no recuerdo sufrimiento alguno…
Hasta la poesía recordada en una columna por psicólogo, decía que la autoridad es como un tutor que apuntala el crecimiento de una planta, un faro que ofrece referencia a los navegantes… fue quien escribió que nadie eliminaría las rayas de cal que delimitan una cancha de fútbol porque “reprimen” la creatividad de los jugadores… porque si muere la autoridad de la línea de cal muere dicho deporte…
Hubo a lo largo de toda nuestra historia diferentes formas de ejercicio de autoridad, pero la que se percibe en estos días no es sobre ese sentido, sino que se tiende a suprimir la autoridad… para qué sirve?
Y lo grave es que se pretende su supresión autoritariamente, generando una gran confusión.
Mucha autoridad no significa autoritarismo, son cosas diferentes, la primera es la poesía mencionada ut supra, el autoritarismo es violencia, y no porque se grite o porque genere miedo, sino que se pretende instaurar un orden absolutista tratando de suprimir al resto.
Por eso no al abuso y al desamor, nunca sentí semejante cosa en casa, tampoco quienes no fueron autorizados a festejar el campeonato mundial de 1978, pero sí es cierto que cuando se es padre o madre, o dirigente en el CECIM, o Presidente de la Nación, es inevitable ser el dueño de la batuta, para que cada uno toque su instrumento en plenitud y libertada, de dicha forma… la sinfonía sonará de la mejor manera y para felicidad de todos…
Y por sobre todas las cosas, cuando la autoridad es simplemente hacer cumplir la ley, aquella que se discute en el Congreso y no se discute cuando la autoridad dice que esto o aquello está prohibido…
No puedo dejar de decirle que hace minutos fui interrumpido por quienes hoy están al aire, un Negro triste con fallo inédito (para él) de la CSJ de la Nación y un Jefe arruinado por deporte, que olvida aquello de mente sana en cuerpo sano, les deseo Felices Fiestas a todos incluídos nuestros queridos oyentes…
Y una novedad, el grupo Coldplay, que no es un grupo de rock, tiene nuevo disco, es algo conceptual que se supone es algo personal… dijo su líder y todos los presentes no entendía bien, hasta el resto de los integrantes de la banda no entendían de que se trataba… Abrazos, Besos y good show…
RODOLFO CASO PIPARO.


Lecturas de verano: releo a Nino y Un país al margen de la ley… voy a mechar con el hijo de Tato y su Comedia Kirchnerista en Nueva York, y terminar Los Detectives Salvajes de Julián Axat.
Mejor programa de Collar: Todosssssssssssssssssssssssssssssssssss aunque nunca olvidaré al profesor Lido.