el fundador: JULIAN AXAT
el jefe: MARIANO MAFFIA
el bicho: RODOLFO SECCO
el negro: GABRIEL SAGASTUME
columna de arte: ANONIMO

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viernes, 23 de septiembre de 2011

FRANZ KAFKA


Kafka vivió casi toda su vida en Praga y una estatua de bronce lo recuerda en su ciudad. Está situada en una plaza, muy cerca de donde Kafka vivió y por donde muchas veces pasó.

La imagen se inspiró en uno de los pasajes de su primer cuento “Descripción de una lucha” (escrito en 1903), y es obra del escultor Jaroslav Rona.Representa a una pequeña figura de Kafka sobre los hombros de un hombre sin cabeza.

martes, 30 de agosto de 2011

¡Bicho se jubiló!

Mezcla rara de... de felicidad porque no quería volver y tristeza porque ahora sí... se terminó. Es que por más que quiera, no puedo regresar, de todos modos fue una linda despedida debido a que la atención fue muy buena, me explicaron todo hasta el más mínimo detalle, aunque tuve que llevar una nota a la Procuración, en el edificio donde en alguna oportunidad entré por primera vez... qué chico era pensé, porfiado no utilicé las puertas de 13 o 48 y fuí por aquella, la de mi primera vez... la de calle 14 e hice el mismo recorrido y ahí sí, un bajón...
Claro pasó mucho tiempo, desde que a fines de 1965 Marta se enteró que quedé libre en el Albert Thomas (porque fuí cerca del Nacio, ojo) por jugar la final al Metegol intercolegios en el Club Estudiantes se acuerdan donde estaba el metegol... ahí debajo del pino, el partido no terminó o mejor dicho, terminó como siempre a las trompadas que iniciaba el equipo que perdía por supuesto.
Marta con dos argumentos dictó sentencia, uno "vos decís que vas a ser abogado..." (todavía no entiendo muy bien mis comienzos en el Industrial) y el otro "vagos acá no..." y me condenó a trabajar "mañana mismo hablo con Reguera..." antiguo vecino oficial 1° de traje negro y sombrero que daba miedo...
Así las cosas, casi cuando Cárdenas metía para Racing ese golazo al Celtic escocés en el Centenario de Montevideo, sí en febrero de 1966, entraba por calle 14 acompañado por un hijo del oficial 1° que me llevó a la Secretaría n° 9 del Juzgado n° 5 del Dr. Gualberto Lucas Sosa, quien tenía tres secretarías o sea tres juzgados a su cargo y la competencia llegaba hasta San Fernando, imaginen el trabajo que había, aunque con el tiempo pude advertir que no existía atraso alguno.
Y comenzó mi vida judicial.
Antes de llevar la nota fui y me senté en la puerta de aquella secretaría, a algunos los conocí y ellos a mí, pero pocos, me acordaba de toda la buena gente que andaba por ahí, de las bromas que me hicieron al comienzo, me reía solo de aquella vez que me pidieron que vaya a comprar la regla para las "medidas para mejor proveer" (medida probatoria para una vez que la causa se encuentra en estado de dictar sentencia a fin de aclarar alguna circunstancia dudosa)... como si estuviese viendo a Quico el kioskero que me gritaba de todo por calle 13... esa broma entre muchas más por supuesto y la contraprestación claro, en un partido de fútbol me vieron con las Flecha destrozadas, el lunes siguiente el secretario con la plata que habían puesto todos me dijo, "... se puede ir antes, esto es para comprar zapatillas Secco..."
Casi como una órden que en esa época no se daban, se pedía algo y era suficiente. Qué maestro!
Y crecí, ascendí debido a que hice toda la carrera judicial, desde coser el expediente en adelante, todos los cargos... o toda una vida parece ahora... Y sí Mariano con esa sensación de duda acerca del valor de todo lo emprendido..." se acuerda no?
Sin embargo, contento porque no voy a renegar de 45 años, pasó de todo y la mayoría bueno, quizás los últimos años porque la política entra por la ventana y los funcionarios no le abren la puerta para que se vaya, salvo honrosas excepciones que son -sin ningún tipo de capricho- amigos, es que si no hubiese ingresado por aquella puerta, hoy no los tendría a ustedes dos, al fundador, Anónimo y algunos más... no muchos más... Me jubilé!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

viernes, 19 de agosto de 2011

INDIGNADO

Interesante la noticia, demás está decir que el lunes pasado Mariano hizo una vez más referencia a este grupo que nos ha atrapado de manera enorme, casi como ellos “Atrapamuros” quizá por nuestra vida judicial, por sensibilidad con un proyecto que no aparece de manera cotidiana, por el contrario un arduo trabajo para ofrecer a una sociedad tan prejuiciosa un tema que no es fácil introducirle…
En “Ante la ley” Kafka cuenta en pocas líneas cómo un hombre envejece hasta su muerte esperando “la ley”… y ahora Julián “El fundador” nos hace llegar algo que escribió.

El cartel anuncia: “indignado, 17 años sin justicia” dentro de una celda frente a la Casa de Gobierno se encuentra la víctima que reclama…, porque estuvo 12 años preso y mientras los Tribunales de Justicia no trataron su recurso prescribió la pena que se le había impuesto…


NUESTROS ARTISTAS DEL HAMBRE…
Llaman a la reflexión algunos aspectos.

El tiempo que Los Tribunales superiores se toman para tratar el recurso contra la condenas no firmes, realizándose -a discreción- lo que Kafka llama en una novela: “la prórroga ilimitada”: “…La prórroga ilimitada mantiene por tiempo indefinido al proceso en su primera fase...” (Franz Kafka, El Proceso, Edit. Losada. Pág. 131).
La “prórroga ilimitada” (inoficiosidad provocada) es el tiempo que el hombre de la noticia padeció en un calabozo durante doce años bajo la incertidumbre de su culpabilidad; es decir, sin poder saber si los fundamentos de tal encierro eran justos.
La elección de una jaula como protesta frente a ese padecimiento, nuevamente nos lleva a Franz Kafka en su cuento “Un artista del hambre” en el que un artista se encierra así mismo en una jaula en medio de la plaza céntrica de una ciudad. Al principio a todos los pueblerinos son atraídos por la escena, les llama la atención la presencia del artista-ayunador dentro de la jaula. Con el correr del tiempo se acostumbran, les parece un elemento más del paisaje. Sin que nadie lo mire ya, llega el momento en el que el hombre se convierte en una suerte de despojo, o animal hambriento que muere de inanición.
El cuento culmina con las siguientes palabras de un policía: “-¡Limpien aquí!... y enterraron al ayunador junto con la paja. Más en la jaula pusieron una pantera joven... y la alegría de vivir brotaba con tan fuerte ardor de sus fauces, que no les era fácil a los espectadores poder hacerle frente. Pero se sobreponían a su temor, se apretaban contra la jaula y en modo alguno querían apartarse de allí” (Franz Kafka. Relatos completos I. Buenos Aires, Losada, 1980)
Supongo que hay veces que tanta crueldad ironiza con el espectáculo de variedades. El problema, parecería ser la propia prórroga del artista del hambre cuando la gente se aburre de su presencia. Digo parecería, porque siempre habrá otros ocupando su lugar.



Julián Axat

No es casual que recuerde este grupo de estudiantes… “Atrapamuros”. En su revista Brunela cuenta que ella ya no es la de un año atrás, porque “…yo no soy la misma desde que entré en una cárcel aquél día en la Unidad n° 1 de Olmos, donde parecía que los muros grises y sucios, se me iban a caer encima y yo solo contaba apenas con mi cuerpo de 19 años, unos textos en la mochila y una incertidumbre poderosa que me hacía mover…”
Muy interesante es todo lo que describe en cuanto a lo que sintió para tratar de incorporarse a los internos…
En fin, mucho para contar de sus experiencias, sin embargo a raíz de la noticia y de lo que escribió Julián, el grupo en una parte de su Editorial dice “las cárceles siguen repletas de gente olvidada, de personas juzgadas por una justicia hipócrita, pero nosotros nos negamos a olvidar y tratamos de entender a quienes fueron juzgados sin ser escuchados. Todavía se construyen paredes para tapar voces, así que seguimos abriendo candados para dar salida a esas voces oprimidas…”
Walter espera “Ante la ley” y Atrapamuros conocerá en caso más de injusta justicia…

jueves, 9 de junio de 2011

María Lucía Secco

Las cotorras voladas

El día de la fecha mantuve una larga y distendida charla por teléfono con Papá Bicho.

Hola Pa, qué hacías?, qué haces Lu? Estoy acá viendo las nuevas actualizaciones del msn, no puedo ver el clima ahora, no entiendo esto, ahí tengo un mail de Néstor (O Héctor??). Y si le preguntas a Lolita Gates?. Pasa que Lola no tiene el msn nuevo. Bueno cuando vaya te ayudo (obvio que no me va a dejar usar su compu). La conversa siguió, de paso cañazo fui al baño del trabajo, mientras charlamos del msn y sus malditas actualizaciones, de Héctor o Néstor y su blogspot, etc. Hasta que de pronto pregunto qué hace Loli?, está en la pieza con Teo…

En ese momento me encontraba en mi escritorio del PLB, y compañeros míos escuchaban mi parte de la conversación. Quién es Teo???. Teo, la cotorra. Cómo la cotorra? Qué cotorra??. Estas actualizaciones me tienen pelotudo… Una cotorra que encontró Vale en la calle y la trajo a casa, cosa de mujeres viste!. Y está suelta??. Es azul. Azul? Papi pero es de verdad o es un peluche??. No te digo que es una cotorra!!! Pero cotorra Teo? Es cotorro??. Vas a empezar con tus preguntas pelotudas?? (Ahí maso me descostille de la risa, pero me controlé para poder mantener esta conversación tan entretenida) es una cotorra del África, ya es adulta dijo el veterinario(¿¿¿???). Ayy! Es cómo la de la peli Río!!. Papá no contesta… No veo la hora que Felipe se la coma, me tienen pelotudo. Y qué hace Feli??? No se la come?? Cómo hacen??. Directamente no contesta una de mis últimas preguntas pelotudas. Pero Papi está encerrada?? Cómo la tienen??. Si Lucía, está en una jaula!!! Bueno Pa, mandale saludos a Lola, Vale, Feli y la cotorra Teo!.

Parabaram pam pamm.

sábado, 14 de mayo de 2011

WATERS+GILMOUR



En la gira que está realizando Roger Waters presentando "The Wall" el 12 de mayo de 2011, en el estadio Arena de Londres, apareció sorpresivamnte David Gilmour para cantar el estribillo y hacer el solo de guitarra en "Comfortably numb".
Abajo la letra traducida

Hello?
Is there anybody in there?
Just nod if you can hear me.
Is there anyone home?
Come on, now.
I hear you're feeling down.
Well I can ease your pain,
Get you on your feet again.
Relax.
I need some information first.
Just the basic facts,
Can you show me where it hurts?
There is no pain, you are receding.
A distant ship's smoke on the horizon.
You are only coming through in waves.
Your lips move but I can't hear what you're sayin'.
When I was a child I had a fever.
My hands felt just like two balloons.
Now I got that feeling once again.
I can't explain, you would not understand.
This is not how I am.
I have become comfortably numb.
Ok.
Just a little pinprick.
There'll be no more ...Aaaaaahhhhh!
But you may feel a little sick.
Can you stand up?
I do believe it's working. Good.
That'll keep you going for the show.
Come on it's time to go.
There is no pain, you are receding.
A distant ship's smoke on the horizon.
You are only coming through in waves.
Your lips move but I can't hear what you're sayin'.
When I was a child I caught a fleeting glimpse,
Out of the corner of my eye.
I turned to look but it was gone.
I cannot put my finger on it now.
The child is grown, the dream is gone.
I have become comfortably numb.

¿Hola?
¿Hay alguien allí adentro?
Solo cabecea si puedes oírme.
¿Hay alguien en casa?
Vamos, ahora.
He escuchado que te sientes mal.
Bueno, yo puedo dismunuir tu dolor,
Ponerte en tus pies de nuevo.
Relájate.
Necesito algo de información, primero.
Solo los hechos básicos,
¿Puedes mostrarme donde te duele?
No hay dolor, estás retrocediendo.
El humo de un barco lejano en el horizonte.
Estás viniendo solamente a través en ondas.
Tus labios se mueven pero no puedo oír lo que estás diciendo.
Cuando yo era un niño tenía fiebre.
Mis manos se sentían como dos globos.
Ahora tengo esa sensación de nuevo.
No puedo explicar, no lo entenderías.
Así no es cómo soy yo.
Estoy entumecido confortablemente.
O.K.
Apenas un pequeño pinchazo.
Y no habrá más… ¡Aaaaaaaahhhhh!
Pero puedes sentirte un poco enfermo.
¿Puedes pararte?
Creo que está funcionando. Bien.
Eso te mantendrá listo para el show.
Vamos, es hora de irse.
No hay dolor, estás retrocediendo.
El humo de un barco lejano en el horizonte.
Estás viniendo solamente a través en ondas.
Tus labios se mueven pero no puedo oír lo que estás diciendo.
Cuando yo era un niño tuve una efímera ojeada,
Afuera de la esquina de mi ojo.
Di vuelta a mi mirada pero se había ido.
Ahora no puedo poner mi dedo en él.
El niño ha crecido, el sueño se ha ido.
Estoy entumecido confortablemente.

domingo, 8 de mayo de 2011

NESTOR PONCE

No es la primera oportunidad en que compartimos con ustedes algo del amigo Néstor Ponce
Vos andá al arco, Néstor PonceEscrito por: Antonio Sarabia en Literatura argentina, Literatura hispanoamericana, Narrativa hispanoamericana contemporánea
Además de mi amigo, y de vivir en Rennes, donde enseña lenguas y civilizaciones hispanoamericanas en la universidad, Néstor Ponce (La Plata, Argentina, 1955) es mi entrañable contacto en Francia: forma el eje del polígono Argentina, México, Francia, Portugal, Colombia que me provee, sólo Dios y él saben cómo, de los elementos necesarios para preparar una deliciosa salsa mexicana de chile chipotle en Lisboa. Cosa de aderezar bien la comida y atenuar, al menos gastronómicamente, las saudades que asaltan a veces aun a la vista del Tajo.
Estos días recibí noticias suyas. En su correo anuncia que acaba de publicar un libro de ensayos sobre el sufrido país donde consigue los chipotles: México. Se titula Mexique. Conflits, rêves et miroirs. Me dice también, felicidades, que la edición cubana de Una vaca ya pronto serás (Premio Internacional de Novela Siglo XXI en el 2006) aparecerá en Arte y Literatura el próximo mes de octubre. Junto con las buenas noticias envió para Los Convidados un relato con una breve introducción que contiene, no todo es felicidad, una mala noticia. Me apresuro a reproducir más abajo ambos textos. En la introducción hace referencia a una entrada aparecida en este mismo blog el dos de noviembre del 2008: Amistad y traición a la Néstor Ponce. Gracias, Néstor, por la cooperación, la literatura y la amistad.

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En octubre de 2008, después de una cena que compartimos en Rennes con Rita Godet y Maria Valéria Rezende, Antonio Sarabia me propuso que le enviara un relato corto para que lo colgara en su hermosa página “Los Convidados”. Pocas semanas más tarde, salía allí mi cuento El día del amigo. Entre tanto, el corazón me había andado dando unos sobresaltos y tuve que anular un viaje a México. Pero la página de Antonio me permitió hacer un paseo virtual y encontrarme con los mensajes de muchos amigos que andan por el vasto mundo. Entre ellos estaba uno de los protagonistas de mi relato, Marcelo Rocha, el Negro para los amigos. Allí dejó un mensaje que todavía pueden leer.
Nos conocimos en el Colegio Nacional de La Plata, en 1969. Estábamos en la misma división y compartimos muchas cosas juntos, pero curiosamente, pocas actividades nos reunieron: al Negro no le gustaba el rugby, no jugaba a la bocheta en el Bar Rivadavia de la calle 50 -calle donde transcurre el relato-, no iba a los partidos de fútbol, no le gustaban las carreras de caballos ni la literatura. Sin embargo, tocamos en el mismo grupo de rock -al que como su nombre, Lapsus, se lo llevó la historia- y compusimos con Eduardo Vega una canción, “Sólo gente”, de la que recuerdo parte de la letra y los tonos en mi bemol-fa-sol que le acomodó el Negro.
Después se nos vino encima esa parte de la Historia narrada en El día del amigo y varios de los amigos del Colegio Nacional nos desperdigamos por el mundo. Muchos otros murieron bajo la dictadura. El Negro se quedó en La Plata y se recibió de arquitecto. Nos carteamos, pero era de poco escribir. Nos hablamos por teléfono. Y sobre todo nos encontramos para comer y charlar durante horas, cada vez que regresaba a Argentina. En agosto del año pasado compartimos una larga y divertida comida en familia, en un restaurante en Gonnet, con Silvia y su hija, Agus. En diciembre mantuvimos una charla telefónica y le conté en detalle mi problema cardíaco. Parecía como sorprendido de que nos pudieran pasar esas cosas. Nos repetimos eso de que no importa envejecer, sino que haya gente que todavía siga naciendo.
El domingo 29 de marzo sonó mi celular.
A doce mil kilómetros de distancia, la voz pastosa y triste de Santiago me anunciaba que el Negro acababa de fallecer.
Se me ocurre que, en cierto modo, algo del Marcelo Rocha jovial, buena onda y buen amigo, quedó en ese cuentito. Ahora, cuando lo releo, y cuando releo su mensaje, me digo que para él, la amistad siempre fue algo verdadero.


VOS ANDÁ AL ARCO

Los entrenamientos eran los martes y los jueves y los sábados teníamos partido. Los domingos y los lunes eran una tortura, esperando ponerme la camiseta e ir a acariciar a la pelota. Igual, yo nunca jugaba. Cuando daban la lista del equipo y de los suplentes, si había veinte jugadores, yo era el número veintiuno. Mi hermano tenía más suerte y si el match era más fácil, entraba seguro.
Hasta que un día construyeron una urbanización en el barrio, pavimentaron las calles de tierra y llegaron un montón de otros pibes, tantos, que al cabo de un mes ya podíamos presentar tres equipos. Me puse recontento, porque al fin iba a poder jugar y expresar mis innatas cualidades, pero el día del primer torneo, cuando el entrenador dio el equipo, me dí cuenta que no sabía en qué puesto ponerme, hasta que al final transó :
-Vos, che, Carlito’, andá al arco.
¡Mirá que ponerme a mí en el arco ! ¡A mí que era el rey del remate de voleo a media distancia ! ¡El as de la media chilena! ¡El mago de la bicicleta! ¡Qué desperdicio !
Mi hermano se dio cuenta y como que vino a consolarme, no te calentés, Carlito’. Pero yo veía que el universo se pintaba de rojo, era un toro furioso capaz de embestir todo a cornadas y dejar babeando a las víctimas.
Total, que en vez de ponerme la camiseta albirroja, me pasaron una amarilla y encima gastada, con los codos rotos. El arquero del equipo dos se compadeció y me prestó los guantes, tomá, Mogolito, a ver si agarrás alguna. Cuando me llamó así me cabree todavía más, vos nunca dejés que te digan mogólico, vos sos trisómico, ¿entendés?, me repetía mi mamá. Yo la oía sin oírla, me iba al fondo de casa y apoyaba los labios en la pared, pensaba que me destornillaba la cabeza, que era independiente del resto del cuerpo, chupando el revoque de la pared, la pintura que mi padre aplicaba con paciencia para luchar contra los hongos y la humedad. “Vivimos en un pozo”, gruñía mi viejo, “y ya tenemos el agua hasta el cuello”, y pasaba y repasaba el pincel con un cigarrillo en la comisura, entrecerrando el ojo que le picaba por el humo del tabaco que se consumía, espiral de bruma.
-Le voy a decir a mi hermano que me llamaste así, vas a ver.
Mirá como tiemblo, me dijo el arquero y me mostró las manos. Ahí me di cuenta que los guantes no me iban a servir: mis manos eran muy grandes, casi el doble de las suyas, mucho más que la normal. Yo no era normal. Venía a ser trisómico, y por eso no era un buen jugador, en los partidos me distraía, pensaba que estaba en el fondo de casa, con los labios pegados al revoque de la pared, dando vueltas como un destornillador, me distraía y quedaba en posición fuera de juego, o le erraba a la pelota, o cuando llegaba a mis pies quería pisarla, amasarla, sacudirla y se me escabullía, o el marcador rival me la quitaba y los otros jugadores del equipo pasaban corriendo a mi lado con los dientes apretados, mirá que sos boludo, mogolito.
-Vos, che, Carlito’, andá al arco- me había dicho el entrenador.
Otras veces, en medio del partido, con las manos en los bolsillos, me empezaba a contar el partido como si lo transmitieran por la radio, el Víctor Hugo Morales, esto ya se terminó Pezzotta, Estudiantes es campeón, Estudiantes con los jugadores arrodillados, con los brazos al cielo agradeciendo a la hinchada, en el mano a mano con Boca, con un golazo de Carlito’, Estudiantes es campeón en una de las mayores epopeyas de la historia del fútbol argentino, es Estudiantes que una noche resurgió de las cenizas y la empató al Gremio de Porto Alegre con siete jugadores, y un golazo de Carlito’ luego de un pase en profundidad de la Brujita Verón, que con diez hombres en la cancha revirtió el uno a tres contra Platense ¡¡¡¡¡¡y se coronó campeón frente a Racing una semana después!!!!!!
-Vos, che, andá al arco.
Entramos a la cancha y cuando me puse en la portería oí atrás mío el temblequeo de una voz, mirá pobrecito, el arquero es mogólico. Me dí vuelta hasta encontrar la cara del infeliz que había hablado:
-Mogólico la concha de tu madre.
Azote-1.jpg picture by antoniosarabiaNo me volvieron a joder en todo el partido. Dominamos de punta a punta y toqué la pelota una vez, cuando me la acercó un defensor para que despejara. Ganamos siete a cero y un pibe nuevo, medio chueco y gambeteador, metió cinco goles. Le decían el Cortito Micheli, porque era peticito y panzón, pero entrador como ninguno. Cuando el árbitro silbó el final lo fui a felicitar y me pegó un golpecito en la nuca guiñándome un ojo, muy bien Carlito’, hoy las atajás todas, ojo eh, bien concentrado, que no se te escape ni una.
Yo me fui pensando que si el Cortito me había pedido eso tenía que responderle, que yo bien concentrado, todo el partido. Después no sé qué pasó, porque las cosas se sucedieron rápido y el entrenador me miraba medio raro. Durante la mañana ganamos tres partidos más y pasamos a octavos de final. El equipo dos había sido eliminado en la ronda anterior y el uno se clasificó cagando, con un gol en el último segundo y el desempate a penales. En el segundo partido, me acordé de lo que me dijo el Cortito y cuando venían las acciones bravas del equipo adverso me contaba una transmisión, me repetía en la cabeza avanza por el flanco izquierdo el internacional brasilero Ronaldinho, se para, amaga, mete un caño, ingresa en el área adversa, ¡viene el gol viene el gol! ¡patea! ¡Magistral Carlito’ rechazando la pelota! ¡Un pájaro Carlito’ volando e impidiendo la conversión del tanto! Mientras más me contaba el partido, más atajaba, y los defensores se relojeaban entre sí diciendo éste se destapó por fin. Un pibe nuevo de la urbanización, puro mate, el Cabezón Mercer se llamaba, defensor central medio tronco, me habló por primera vez, era muy tímido: buenísimo Carlito’, te estás pasando…
A mí los elogios me resbalaban, yo concentrado y a atajar. En los octavos hice proezas, el entrenador ya no me junaba fulero, sonreía y me decía que sí con los labios apretados y frunciendo el mentón, en la cara de los contrarios se leía la incertidumbre, la imposibilidad. El contrario era el equipo que venía de ganar cuatro campeonatos seguidos, nuestro gran enemigo, el verdugo del team número uno de nuestro club, y resulta que ahora no podían con el equipo tres. Íbamos cero a cero cuando desde el mediocampo partió un pase en profundidad y el centrodelantero, goleador máximo cada año, copa en mano y foto en el suplemento de El Día dedicado a los infantiles, encaró hacia el área para definir. Esta es la mía, me dije, y oí la voz del Víctor Hugo Morales, tremendo servicio del Mono Poce, hondísimo, y viene el gol viene el gol viene el gol… Nooooooooooooooooooooo, magistral atajada de Carlito’ que fue a buscar esa pelota como se busca un sueño, la acarició con la yema de los dedos para elevarla por sobre el travesaño, nooooooooooooooooooooooooo, no fue gol, fue un ave que planea en la distancia para gritar la impotencia de no poder marcarrrrrrrrrrrrrrrrrr… El suelo era duro y cuando caí me crujieron los huesitos del codo, pero había sacado la pelota y seguíamos cero a cero. Se me saltaban las lágrimas del dolor, pero no dije ni mu y me dirigí a los defensores, concentrados muchachos, concentrados que viene el córner.
-Buenísimo, Carlito’- chifló el entrenador desde la mitad de la cancha.
Cuando patearon el saque de esquina pensé rechazar con los puños, la pelota venía suavecita y planeando, un platito que flotaba indolente en el aire, pero en lugar de eso la bajé con la palma de la mano en el área y la fui a buscar para pegarle con el empeine en dirección del Cortito. Ni corto ni perezoso el pibe picó y se la llevó jugueteando de taquito y con el pecho. Un defensor desesperado se tiró en un resbalón aparatoso, que mucho tenía de final y de bronca. El Cortito enganchó para adentro y cuando el balón pegó el segundo pique lo sacudió con un derechazo furibundo que hizo temblar la red. Después hicimos circular la pelota, cada contragolpe nuestro era medio gol, y cuando el árbitro pitó el final el entrenador vino a felicitarme.
-Grande Carlito’, sin vos no ganábamo’…
El cuarto de final nos tocó con el equipo uno. El entrenador pasó más tiempo con ellos que con nosotros, que nos quedamos esperando en el pasillo del vestuario. Al cabo de quince minutos abrió la puerta y los hizo salir. Después entramos nosotros. No nos pidió que nos dejáramos ganar, pero más o menos lo que quedó en claro era que no teníamos ninguna chance, que los otros nos iban a reventar. Pero en lugar de eso resultó un partido aburrido, una cadena en la mitad de la cancha, los defensores en marca hombre a hombre, sin jugadas de peligro. El desempate fue a penales, en serie de a cinco. Quedamos cuatro a cuatro, y cuando llegó el turno del último no tuve necesidad de contarme el partido, no, porque tenía adentro de la cabeza al Víctor Hugo Morales, zumbaba la hinchada detrás de su voz, dale campeón dale campeón dale león, avanza el impecable mediocampista Lucho González, pelota bajo el brazo, andar seguro y firme, imperturbable, convencido de marcar, posa la pelota sin ni siquiera mirar hacia el arco, ¡qué clase!, ¡qué jugador!, se viene el gol, se viene el quinto penal convertido, toma carrera Lucho González, saca un bombazo y gggg… ¡nooooooooooooooo! ¡un artista estropeó una obra maestraaaaaaaaaaaaa! ¡qué atajada de Carlitos! ¡se impregnó en el espacio como una metáfora, como un esférico con mucho efecto, como un destornillador se envolvió en el aire y desvió ese cañonaaaaaaaazoooooooooooooo!
El Cortito Micheli era el encargado del último penal y lo convirtió con clase, a contrapié, el pobre arquero contrario mordió el polvo, el polvo arrugado de la derrota, de la impotencia, y los jugadores corrieron desaforados hacia mí me abrazaron me abrazaron, vi la imagen de mi papá como una foto movida, llorando al borde de la cancha, sin animarse a entrar, él que me quería tanto, papá. El entrenador paró la fiesta, pero estaba emocionado, perlas en los ojos, tranquilos muchachos, tranquilos, grande Carlito’, y me acarició el cuello y me sentí como un perro fiel, feliz, feliz. Como si me hubiera acariciado papá. Como perro con dos colas. Cuando mi viejo no me hablaba, me ponía mal, no era conmigo, nada que ver con vos, me decía mamá, problemas del trabajo, de dinero, preocupaciones, Carlito’, si supieras, y me abrazaba la vieja, y suspiraba, ahí, en el fondo de casa, donde yo le daba a la pelota y mi hermano decía pará Carlito’, no seas boludo, que vas a arrancar los brotes de las flores con tanta patada contra los canteros.
Después nos metimos otra vez en el vestuario. Nunca lo había visto así al director técnico, una abeja picando miel, a los saltos, hablándonos a todos, a cada uno, escribiendo en el pizarrón la táctica, cuidado con el atacante de la derecha, desborda rápido y a cubrir el centro, y si no, engancha para adentro y busca al diez. El diez era Maradona. Yo me llamaba Carlito’ e iba a jugar contra Maradona.
La final era un plomazo, nada que ver con las semifinales, que ganamos cuatro a cero. Yo atajé un penal, me sentía una palomita voladora, una nube flotando en el espacio sideral, las paraba todas. Pero en la final no pasaba nada, mucho miedo, demasiado pase lateral, el temor a la victoria. En el banco, el entrenador saltaba de impotencia, se comía las uñas, se incorporaba y daba instrucciones, vos a la derecha Cortito, buscá la profundidá, Cabezón, nada de pelotazos, cuidar la transmisión. Y ya íbamos derecho a los penales, quedaban unos segundos, cuando Mercer me hizo un pase para atrás, yo no tenía más que reventarla porque el árbitro iba a pitar el final del match y a los penales, momento mágico en el que Carlito’ iba a lucirse y a mostrar su clase internacional, esto no va para más Pezzotta, Estudiantes es campeón con Carlito’ y una actuación sensacional, mágicaaaaaaa y de repente no sé lo que paso, me empecé a acordar del fondo de casa, cuando me ponía a chupar el revoque de la pared desconchada, girando, rotando como un ventilador y venía la pelota, venía rodando como un caramelo deslavado, no tenía más que pararla bajo mi pie y mandar un pelotazo para llegar a los penales, íbamos cero a cero, se definía a penales, y el esférico rodaba como yo pegado a la pared y al revoque, la que daba vueltas era la pared y no yo, y venía la pelota y levanté la pierna para detenerla, pero la levanté mucho, la elevé como para hacerla girar como una escafandra en órbita alrededor del espacio y la pelota siguió de largo, pasó bajo mi pie, lentamente, no podía llegar a atravesar la línea y como en otra foto movida vi al entrenador que se agarraba la cabeza, y a Mercer que tenía un hueco negro de asombro en lugar de la boca, y así rasguñando el polvo la pelota entró al arco, pasó la línea y entonces escuché el grito de gol, golgolgolgol de los jugadores rivales. Después volví al fondo de casa, a seguir chupando la pared.

Néstor Ponce

http://losconvidados.com/vos-anda-al-arco-nestor-ponce/

martes, 15 de marzo de 2011

editorial del 28/2/11- Sarmiento otra vez

SARMIENTO OTRA VEZ…
Y si… Collar tiene su maestro, su profe, “El Negrus…” por qué no continuar? Sin embargo, hoy cambiamos un poco al maestro de lugar, lo quitamos de las aulas y lo llevamos a nuestro deporte más popular… se preguntarán que es lo que motiva Sarmiento otra vez, bueno como les dije nuestro maestro está en este preciso instante en lo que es la reapertura oficial del Estadio único de nuestra ciudad, viendo a su equipo en un partido por la Copa Libertadores, reapertura no... reinauguración que según mi hija mayor ni siquiera se encuentra en el Diccionario de la Real Academia…
Por eso un poco de fútbol y un poco de Sarmiento… ah! y nuestro Negro… el profe
“…Un consejo míster: enseñe a patadas, a trompadas, a empujones, pero enseñe…” Dijo Domingo Faustino Sarmiento, entonces superintendente de Escuelas o Director de Escuelas (Ministro de Educación) cuando recibió al escocés Alexander Watson Hutton que buscaba apoyo para enseñar fútbol en su escuela Buenos Aires English High School, cuna del mítico Alumni de los hermanos Brown…
Luis me lo contó así, si mi amigo el ruso… dicha escena forma parte del guión que escribió Homero Manzi para “Escuela de campeones”… película de 1950 sobre el primer equipo de fútbol de la Argentina…
Eran años de “Pelota de trapo” con Armando Bó y “El hincha” ¿qué sería del fútbol sin el hincha? Se preguntaba Enrique Santos Discépolo… el hincha, el crack, Sarmiento y Alumni formaban parte de lo que se contaba en cine en aquellos años.
No hay casi más vínculos entre Sarmiento y el fútbol… cuando este deporte llegó, los primeros clubes eligieron nombres de barrios, de fechas patrias y de próceres… San Martín tiene más de 100 clubes con su nombre…
Mientras que Sarmiento uno o alguno más… quizá el más conocido, es el de Junín. Fundado en 1911, en 1980 ascendió a primera, en ese equipo jugó mi amigo Guillermo Ocampo, ex de una tercera pincharrata, aunque allí jugaron también Ricardo Gareca, el Toti Iglesias, el Lobo Fischer y el Hueso Glaría, entre otros, Sarmiento le ganó a Boca y a River en su estadio, a éste último con baile incluído y una anécdota que conviene recordar, el humo de los chorizos afectó la vista del pato Fillol en uno de los goles…
Ahora está en la B Nacional, bien, 3.500 socios, fútbol, básquet, natación y vóley cuenta orgulloso su presidente Fernando Chioffazo, lamentablemente las reformas se llevaron puesta un busto de Sarmiento con una de sus tantas frases “las cosas hay que hacerlas, aunque sea mal, pero hacerlas” cuenta don Fernando con un dejo de tristeza…
Tampoco hubiese sido feliz un homenaje al Gran Maestro en tiempo de camdombe, un claro exceso en medio de la lluvia de goles del torneo…
Esto tiene que ver debido a que con mi compañera de tesis tenemos en preparación la difusión de ideas desde el poder y medios… desde el terrorismo de estado de la triple A hasta la actualidad… para muestra dicen… basta un botón, el 15 de febrero día del cumpleaños de Sarmiento el canal gubernamental le dedicó apenas un minuto a su memoria -según las grabaciones que lleva mi compañerita del mencionado canal, a mí me toca el trece-, desde la presidencia no se lo mencionó en todo el día, al menos públicamente… ni siquiera para aprovechar lo poco que falta para el inicio del año lectivo…
Por supuesto que el receptor, que a la vez son muchos receptores, se defiende con lo que tiene a mano, se informa acerca del mundo y de su país como puede y espera siempre la palabra plural, transparente y sin candados… aquella que nunca es la última en decirse…
El bicentenario del nacimiento del maestro coincide con un año de elecciones… habrá civilización y barbarie en nuestra democracia que anda cerca de cumplir los 30 años… y otra vez parafrasear a Borges no está de más “…Sarmiento el soñador, sigue soñándonos…”
Todo un progreso, palabra que Sarmiento amaba mucho.