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miércoles, 24 de febrero de 2016

martes, 1 de diciembre de 2015

Patricia Highsmith, The Third Ear Band y una perla de Spinetta

En el programa del 30 de noviembre de 2015 hablamos de PATRICIA HIGHSMITH, recordamos sus perversas novelas policiales que fueron llevadas al cine: Extraños en un tren y la saga de RIPLEY.
Escuchamos música de una banda pionera del rock progresivo y de la psicodelia y para decorar, una perla del disco que acaba de salir con canciones inéditas de LUIS ALBERTO SPINETTA.
Para picar, un cuento de Highsmith:

.LA BAILARINA
Bailaban maravillosamente juntos, evolucionando de un lado a otro de la pista a los eróticos ritmos del tango, a veces del vals. A la edad de veinte y veintidós años respectivamente, Claudette y Rodolphe se hicieron amantes. Quisieron casarse, pero su empresario consideró que resultaban más excitantes para los clientes si no estaban casados. Así que permanecieron solteros.
La sala de fiestas donde trabajaban se llamaba «El Rendez-vous» y era conocida entre cierta clientela de hombres maduros y gastados como una cura eficaz contra la impotencia. Basta con ir a ver bailar a Claudette y Rodolphe, decían todos. Los periodistas, intentando poner un poco de picante en sus columnas, describían su número como sadomasoquista, porque a menudo parecía que Rodolphe iba a estrangular a Claudette. La asía por la garganta y avanzaba, doblándola hacia atrás, o retrocedía –daba igual– manteniendo su presa, sacudiéndola a veces por el cuello, de tal modo que su pelo se agitaba furiosamente. El público contenía el aliento, suspiraba y los contemplaba fascinado. La batería de la banda de tres músicos sonaba más alta e insistente.
Claudette dejó de acostarse con Rodolphe porque pesaba que la privación estimularía su apetito. Le resultaba fácil excitar a Rodolphe mientras bailaba con él, para luego abandonarlo con un movimiento brusco, haciendo mutis acompañada por los aplausos y, en ocasiones, las risas de los espectadores. Bien ajenos estaban al hecho de que lo abandonaba de verdad.
Claudette era caprichosa y no tenía verdaderos planes, pero empezó a salir con un hombre barrigudo llamado Charles, de buen carácter, generoso y rico. Hasta se acostó con él. Charles aplaudía con fuerza cuando Claudette y Rodolphe bailaban, él rodeando con sus manos el grácil cuello blanco, ella doblada hacia atrás. Charles podía permitirse el lujo de reír. Se la iba a llevar a la cama luego.
Como sus ganancias iban unidas, Rodolphe le planteó el asunto a Claudette: o dejaba de ver a Charles o él no volvería a actuar con ella. O, por lo menos, no actuaría con las manos alrededor de su garganta, como si fuera a ahogarla en un exceso de pasión, que era lo que venían buscando los clientes. Rodolphe lo decía en serio, así que Claudette prometió no acostarse más con Charles. Cumplió su promesa. Charles se distanció; raras veces se le veía por «El Rendez-vous»; en esas ocasiones andaba triste y abatido y, finalmente, no volvió más. Pero Rodolphe se fue dando cuenta poco a poco de que Claudette estaba viéndose con dos o tres hombres. Empezó a dormir con ellos y el negocio prosperó más que con el rico Charles, quien, después de todo, era un solo hombre, con sólo un grupo de amigos a los que poder traer a «El Rendez-vous».
Rodolphe le pidió a Claudette que terminara con los tres. Ella se lo prometió. Sin embargo, ellos, o sus mensajeros con noticias y flores, continuaron frecuentando el camerino todas las noches.
Rodolphe, que no había pasado una noche con Claudette desde hacía ya cinco meses, pero cuyo cuerpo se apretaba contra el suyo cada noche ante los ojos de doscientas personas… Rodolphe bailó un tango magnífico una noche. Se apretó contra ella como de costumbre y ella se inclinó hacia atrás.
–¡Más! ¡Más! –gritó el público, hombres en su mayoría, cuando las manos de Rodolphe oprimían la garganta de ella.
Claudette siempre fingía sufrir, amar a Rodolphe y sufrir a manos de su pasión durante la danza. Esta vez no se levantó cuando la soltó. Ni él la ayudó, como solía hacer. La había estrangulado, con tanta fuerza que ella no pudo gritar. Rodolphe salió del pequeño escenario y dejó a Claudette allí para que otros la recogieran.

martes, 24 de noviembre de 2015

VENUS EN PIEL


En el programa del 23 de  noviembre de 2015 hablamos de la obra de teatro VENUS EN PIEL, de la película VENUS EN PIELES y de la novela que las inspiró : La Venus de las pieles" de LEOPOLDO SACHER MASOCH.
Pusimos música de LOU REED que inspiró para componer la canción VENUS IN FURS.
Dijo Javier Daulte director de la obra de teatro que se está dando

escena de la película "La Venus de las pieles"

en Buenos Aires
Venus en pieles de Tiziano
Leopold Sacher Masoch


“Masoquismo es una palabra que todos tenemos incorporada a nuestro lenguaje y solemos usarla creyendo saber lo que significa, pero no parece ser tan cierto cuando se estudia esa manera de obtener placer”, subraya Javier Daulte, uno de los directores más prolíficos de la escena teatral porteña. En Venus en piel, dice, la complejidad de esa práctica amorosa-sexual es abordada desde la perspectiva de su creador. “Lo complejo de la obra es la relación del masoquismo que plantea Masoch, porque trasciende la mirada fetichista de la industria, para analizar el sometimiento emocional del amo y el esclavo. Incluso, se puede pensar que toda relación amorosa descansa sobre estos dos papeles. Es una obra rica, más que compleja. Hay una gran paradoja en el masoquismo, que tiene que ver con que es el esclavo el que esclaviza al amo, porque le pide que lo someta. Desde ese punto de vista, el tirano es el esclavo. Es un tema perturbador, fuerte, genera un morbo, pero logramos poner en escena una puesta que no genera rechazo en los espectadores. Al contrario, se quedan con ganas de ver más.”

martes, 17 de noviembre de 2015

Antonio Dal Masetto

En el programa del 16 de noviembre de 2015 hablamos del escritor recientemente fallecido ANTONIO DAL MASETTO. Escuchamos jazz con el Gato Barbieri y Charles Lloyd y de yapa Mariano nos contó su paseo por Nothing Hill
Nothing Hill

Acá un cuento de Dal Masetto y el audio del programa:

Bon Voyage
Antonio Dal Masetto
Somos cinco. Carlitos Terapeuta. Sarita Reumatóloga, esposa de Carlitos. Pancho Administrador de Consorcios. Tita Abogada Especializada en Divorcios, esposa de Pancho. Y yo.
Venimos de la presentación de un libro en un teatro del barrio del Abasto. El autor es un conocido de todos nosotros. Título del libro: Expedicionarios al Desierto en la Argentina. Se trata de una investigación histórica que incluye capítulos de ficción y varios extensos poemas épicos y odas. Hubo tres conferencistas. La lectura de textos estuvo a cargo de una actriz y un actor. Para cerrar: palabras del autor. La presentación fue un plomazo. Nos vamos a cenar y charlamos.
-Mi problema es que, por más que me aburra como una ostra, no me puedo desenganchar -comento-. Presto atención a todo. Soy un galeote de la oreja. Tengo esa maldición. Hoy casi me muero.
-Yo en situaciones como esta me voy -dice Pancho-. Hoy me rajé casi enseguida.
-Yo aguanté un rato y después también me fui -dice Carlitos.
-Yo igual -dice Sarita.
-Yo a los cinco minutos ya había partido -dice Tita.
-¿De qué están hablando? -digo-. ¿Adónde se fueron? Si estuve sentado todo el tiempo con ustedes.
-Por ahí -dice Sarita.
-Uno deja el cuerpo y se va -dice Carlitos.
-Yo por ejemplo me fui a jugar un picadito con los muchachos de la inmobiliaria -dice Pancho-. Ganamos ocho a dos. Hice tres goles.
-Este es un viajero terrible -dice Tita-. Un día se va a olvidar y no vuelve más. Hasta me lo hace a mí.
-¿Cómo que te lo hago a vos? ¿De qué estás hablando?
-Vamos, que ya te pesqué varias veces cuando estamos en los momentos más íntimos.
-Les pido que me cuenten cómo hacen para irse -digo-. Por favor.
-Yo tengo una técnica que, modestia aparte, me parece que es única -dice Tita-. Aprendí a silbar para adentro. Hoy, sin ir más lejos, me silbé enterita la Obertura 1812 de Tchaikovski con campanas y cañones e tutti quanti. Puedo hacer todos los instrumentos y tengo un repertorio de lo más variado. Últimamente ensayo a Luigi Nono.
-¿Podría hacerme una demostración?
-¿Ahora?
-Dale, Tita, hacele una demostración -dice Pancho.
-Está bien, ahí va -dice Tita.
Me clava los ojos durante un rato. Parece que me mirara pero me doy cuenta de que efectivamente ya no está.
-¿Qué interpretó?
-Beethoven, Para Elisa. Una cosa sencillita.
-¿Y ustedes? -les pregunto a Sarita y a Carlitos.
-Lo mismo. Nos vamos cuando queremos.
-Estoy azorado. Cómo me gustaría tener esa capacidad.
-A veces pasan cosas graciosas -dice Sarita-. Cuando estamos juntos en una reunión importante nos ponemos de acuerdo, uno parte y el otro se queda. Es un problema de responsabilidad. Voy a contar una anécdota. Fue en la conferencia de un colega. Ese día estábamos peleados y no nos hablábamos. ¿Te acordás, Carlitos? Después de un rato de escuchar al conferencista me agarró nostalgia de volver a ver Lo que el viento se llevó. Me fui y me lo veo a Carlitos mirando la misma película. Hace treinta años que estamos casados, se entiende que tengamos los mismos gustos. Le digo: "Carlitos, ¿qué hacés acá?". Y él a mí: "A vos te digo qué hacés acá, mirá si cuando termina la conferencia al doctor se le da por preguntarnos qué nos interesó más?". Fue gracioso.
-Quiero aprender. Explíquenme todo, desde el principio -digo.
-Empezó con los problemas naturales de nuestras profesiones -dice Carlitos-. Debido a nuestras especialidades tenemos los oídos muy maltratados y es lógico que hayamos inventado técnicas de supervivencia. Imagínese la vida de un administrador de consorcios como Pancho, aguantando las reuniones, las trifulcas, las quejas diarias de los inquilinos. Una reumatóloga como Sarita, tolerando las historias de los pacientes, con todos los minuciosos detalles de los achaques. Una abogada divorcista como Tita, soportando los mismos tediosos casos, las peleas por la plata, las acusaciones, las amenazas de suicidio. ¿Quién resiste? Te tenés que ir. Y ni hablar de mi profesión, esta es la peor de todas, yo soy el más sufrido, la víctima mayor, veinticinco años escuchándolos hablar de la mamá y la mamá y la mamá, si al final lo único malo que hizo la mamá fue traerlos al mundo y no dejarlos morir de inanición en la cuna como se lo merecían, y después el hermano que no le prestaba el juguete y el papá que no le compraba el chupetín, y el rollo del sexo, las indecisiones, las dudas, que quieren que no quieren, que les gusta que no les gusta, y ni hablar de las fobias, millones de fobias, me las conozco todas, a cual más aburrida, se las puedo enumerar una por una, ya van a ver qué divertido, terrores a las biromes, pánicos a las cerraduras, convulsiones por haber tocado una pila, mareos por mirar las agujas del reloj, y suman y siguen, y suman y siguen, y los insoportables nunca se rinden, pasan los meses, pasan los años, y repiten y repiten las mismas historias cada vez, y ustedes tres, Sarita, Pancho y Tita, no se me hagan los idiotas, que ya me avivé que se mandaron a mudar, que se fueron de viaje, vuelvan para acá, y a usted también se lo digo, Dal Masetto, que para ser un pichón de aprendiz me parece que está yendo demasiado rápido.


martes, 10 de noviembre de 2015

Volvió Mariano, nos contó su viaje. De yapa, Roque Dalton

Las crónicas de Mariano por las librerías de Charing Cross (en Londres) su visita a la National Library y mucho más en este programa de Collar de Perlas.
Agregamos unos poemas de ROQUE DALTON, poeta guerrillero de El Salvador y nos acompañó la música de MARK KNOFLER Y DIRE STRAITS

martes, 3 de noviembre de 2015

Mariano visita librerías en Londres y acá leemos a Primo Levi

WATERSTONE

La librería más grande del Europa

Waterstone’s (www.waterstones.com). Hay varias librerías Waterstone’s repartidas por toda la ciudad, pero la de Piccadilly es la más grande de Europa. Con más de 43 kilómetros de estanterías repletas de libros, es el paraíso del lector. Tiene un bar, un restaurante, una tienda de regalos y una galería de arte.
Seis pisos de libros, con más de 200.000 títulos, dice su página web.

Está situada en el edificio Simpson of Piccadilly, una emblemática construcción inaugurada en 1936 para albergar un negocio de ropa.
El arquitecto que lo construyó fue José Emberton, por encargo de Alexander Simpson, dueño de la marca Daks, que hacía unos famosos pantalones.
Fue el primer edificio con estructura de acero construido en Londres. Cuando se inauguró habían colocado en exhibición tres aviones en el quinto piso, que motivaban la curiosidad de todos.
Durante la segunda guerra, Simpson fabricó millones de uniformes para los soldados que iban al frente y preparó en el último piso un lugar donde los soldados que estaban de franco y volvían del frente, podían bañarse, descansar, hablar por teléfono con sus familiares y quedarse a dormir.

En 1999, la cadena de librerías Waterstone compró el edifico y lo transformó en su librería insignia. Le agregó un bar en el último piso con hermosas vistas de Londres.

Ahí estuvo Mariano, buscando material para que Collar de Perlas siga sorprendiendo a sus oyentes.

martes, 20 de octubre de 2015

SVETLANA ALEXIEVICH

PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2015.